No he visto barriletes volando en el cerro enfrente de mi casa. Es más, no he visto barriletes en ningún lado. Pero a falta de éstos, los aires de noviembre no me han desilusionado. Sin embargo, con este clima tan loco, unos días hay frío y otros hay un calor de la fregada. Si los aires de noviembre no me han desilusionado, no sucede lo mismo con la ambigüedad de situaciones que vivo a diario. Anoche visité a una amiga querida que vive a unas cuadras de casa y, como siempre sucede en esas ocasiones, se llegaron las once de la noche charlando de este tema y el otro. Ella, muy preocupada, me acompañó a la puerta. Nuestro pueblo ya no es lo que solía ser pero aun es posible caminar a las once de la noche con cierta seguridad. O al menos así lo percibo yo. El viento soplaba fuertemente anoche, un clima que adoro, y aproveché para caminar más lentamente para disfrutar del ambiente y de la noche. El parque estaba silencioso, solo unos cuantos jóvenes se entretenían com...