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Un regalo para atesorar...

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Con un ramillete de flores silvestres en tus manos te acercaste con paso firme, y en su rostro se dibujó una sonrisa al ver tu sencilla ofrenda de amor...

De nostalgias...

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No sé qué me hizo recordar un detalle de mi niñez... Hace muchos, muchos años no existía en el pueblo ni una sola de las pastelerías que hoy en día se pelean los clientes. En ese entonces ibas a la casa de la señora fulanita para encargar el pastel para cualquier acontecimiento; sin embargo, la selección era muy limitada pues debías elegir entre el pastel de turrón y el de chocolate. No tenías otra opción a nivel local. Por supuesto, si tenías plata te ibas a la capital a comprar un pastel especial de una de las grandes pastelerías de la ciudad. Fueron muchos años de reinado de la susodicha... hasta que llegaron los cursos del Intecap y de pronto muchos otros comenzaron a ofrecer sus servicios y una selección diferente de manjares. ... extraño mi pueblo... simple, sencillo, sin fanfarrias... Foto: Morguefile.com

… Aires de noviembre

No he visto barriletes volando en el cerro enfrente de mi casa. Es más, no he visto barriletes en ningún lado. Pero a falta de éstos, los aires de noviembre no me han desilusionado. Sin embargo, con este clima tan loco, unos días hay frío y otros hay un calor de la fregada. Si los aires de noviembre no me han desilusionado, no sucede lo mismo con la ambigüedad de situaciones que vivo a diario. Anoche visité a una amiga querida que vive a unas cuadras de casa y, como siempre sucede en esas ocasiones, se llegaron las once de la noche charlando de este tema y el otro. Ella, muy preocupada, me acompañó a la puerta. Nuestro pueblo ya no es lo que solía ser pero aun es posible caminar a las once de la noche con cierta seguridad. O al menos así lo percibo yo. El viento soplaba fuertemente anoche, un clima que adoro, y aproveché para caminar más lentamente para disfrutar del ambiente y de la noche. El parque estaba silencioso, solo unos cuantos jóvenes se entretenían com...

La experiencia del ‘commuting’

A pesar de las desventajas, del cansancio y del aburrimiento que he experimentado de vez en cuando a lo largo de todos estos años de viajar entre la capital y mi ciudad, no lo cambiaría por nada. Cada viaje en bus extraurbano es una experiencia única. Nunca sabes qué cosa encontrarás a menos, claro, que utilices el mismo autobús día tras día. Y es que este último año estuvo lleno de experiencias ‘extremas’ en cuanto a lo de la viajadera se refiere. Reflexionaba al respecto el sábado pasado mientras disfrutaba, literalmente, de un DVD de música de los ochentas camino a mi casa. En estos tiempos las camionetas se han modernizado, aunque solo a nivel de entretenimiento y prácticamente se han convertido en rockolas andantes gracias al sistema de bocinas y el advenimiento de los DVD portátiles. Usualmente los choferes nos deleitan con música de reggaetón y de perreo, o de perdida música norteña estilo los tigres del norte, pero de vez en cuando nos llevamos la sorpresa de escuch...

Tristeza y tragedia...

La vida nos presenta momentos alegres y también momentos tristes. Por esa razón debemos disfrutar de cada momento, de cada respiro, de cada segundo... Mi pueblo fue azotado por dos tragedias en menos de un mes. Debido a las lluvias el río que lo atraviesa se salió de su cauce y produjo el caos en la mitad de la población; personas murieron; personas perdieron sus hogares. Hace tres días, los sismos que se habían venido sintiendo desde hace meses se intensificaron y provocaron una nueva tragedia. Casas destruidas, personas en refugios, un pueblo fantasma... eso es lo que se vive hoy en día... No tengo palabras para describir dichas escenas y me quedo sin aliento al pensar en el futuro... incierto para muchos o para todos seguramente..

Hermosura simple...

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Nada de maquillaje nada de máscaras...

Recuerdos..

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Últimamente he estado sufriendo de nostalgia aguda, pero de la buena. Recuerdos de eventos que estaban muy escondidos han vuelto a mi mente. Y es que ayer me "escapé" al cine. Necesitaba darme un gusto y decidí irme a ver una película luego de salir del trabajo. Además, desde hacía varios días traía un antojo por comer sushi que no puedo describir. Sin embargo, calculé mal el tiempo y salí tardísimo. Y ahí estaba yo, la que se asusta hasta de su sombra en las noches de la gran ciudad, no sabiendo a ciencia cierta si encontraría transporte o no. No sabía qué hacer y ya estaba pensando en tomar un taxi cuando apareció un bus extraurbano que iba justo hacia la terminal de buses. Respiré aliviada y tuve la fortuna de encontrar un bus hacia mi hogar, a esa hora. ¡Ah que aventura! Sin embargo, se me olvida comentar que compré sushi para llevar y lo comí en el bus, mientras esperaba a que este saliera. Creo que a muchos de los que subieron a ese bus les pareció raro ...