Seguramente han escuchado, mis amigos chapines, aquel dicho de: "No hay que creer ni dejar de creer". Por mi parte, nunca he estado de acuerdo con ello. O se cree o no se cree. Sin embargo, algo ha hecho tambalear esa opinión. Hace unos días, mi sobrinito de un año comenzó con molestias estomacales; no quería comer, estaba llorón, en fin... que no lo contentábamos con nada. La mamá lo llevó al doctor, le dieron la medicina que éste recomendó pero nada. Seguía igual. Mi mamá decidió intervenir al observar que no cambiaba la situación y sugirió que lo llevaran donde una señora que "cura el empacho". Y, cabalmente, la señora diagnosticó que el bebé estaba empachado. Yo, hasta ese momento, seguía pensando que eso era una tontería. La señora sugirió el ya conocido remedio para el empacho: "la sobada", cosa que a continuaciòn le aplicó al paciente. Para mi sorpresa, el bebé co menzó a comer en el transcurso de la tarde, ya no vomitó y hasta quiso ...